domingo, 18 de octubre de 2009

5.- Un Viaje (In)esperado.

[Quinta parte del relato, disculpen la demora pero es que la Uni me esta volviendo loco, de ahora en adelante la historia se pone mas caliente...]

Fernando se quedo pensando en la posibilidad de que la relación con Mariella se convirtiera en algo mas que una salida al cine o a comer a un fast food, el quería enamorarse, sentir nuevamente que quería a alguien, poder saber que existía al menos alguien a quien su paupérrima vida le interesase. Parecía que Fernando estuviese enfrascado en una etapa de su vida que no le daba buenos resultados, necesitaba algo mas, pensaba que había perdido algo pero no sabia exactamente que… necesitaba ayuda de alguien para recuperar su esencia y Mariella era la mas indicada para ello. Pero Mariella no pensaba eso.

Mariella tenia otros planes, ella aun quería a Jorge a pesar de todo lo malo que le había hecho, aun sentía ese afecto raro por el cual tienen las mujeres que hace que siempre vuelvan fieles al castigo, como mártires que se permiten sufrir para sentirse como actriz de telenovela, como si les gustara el jueguito. Ella en cambio; salió con la mas sutil delicadeza de la situación; se permitió siquiera usar una maña harto conocida por esos seres difíciles de entender que llamamos mujeres…

- Fernando necesito decirte una cosa, ¿puedes recogerme en el nido?
- ¿Qué sucede Mariella? ¿Acaso ha pasado algo?
- Solo ven por favor que necesito hablar contigo, no preguntes mas, te espero a las 4 ¿ok?
- Bueno, esta… (Fernando no había siquiera terminado de hablar por el celular y Mariella ya le había colgado le teléfono)

Fernando se quedo mirando el celular esperando que entrase la llamada de Mariella, quería pensar que se le había colgado de manera casual y que en un instante lo volveria a llamar para explicarle que fue eso, nada mas. Pero la llamada nunca llego, entonces Fernando comenzó a sentir lo mismo que sentía cuando tenia problemas con Diana, su ex, los problemas que tenia cuando a causa de sus celos enfermizos la llamaba cada 15 minutos con reloj en mano para ver que estaba haciendo o por donde andaba y lo mas importante, con quien andaba, a lo que Diana respondia con un “Ya estoy cansada” y en seguida un “tututu, tututu” lo ofuscaban mas y mas. Y esa impotencia sumada a su inseguridad hacían que se sumerja en el mar de las dudas y alucinaciones macabras de sus demonios internos llamados celos.

A pesar de todo Fernando llego a la cita puntual como nunca, había encontrado una ruta que lo llevaba de la oficina al nido en 30 minutos, espero pacientemente las 4 de la tarde cuando salió ella, con el rostro desencajado al verlo, cosa que a Fernando de por si ya le preocupaba, y lo hacia sentirse mas y mas jodido, Mariella subió al carro de Fernando, se puso el cinturón sin saludarlo y solo dijo:

- ¿Podemos ir a conversar a un lugar mas tranquilo?
- Esta bien, pero de que quieres…
- Solo vamos y allí hablamos ¿si?

Fernando se la llevo a un parque cercano de La Molina, donde había un grupo de viejas pitucas haciendo Tai-chi, otro grupo bailaba con un instructor de aerobicos de sexo indefinido y en otro grupo pintaban con esmero unos lienzos que después colocarían en alguna pared de sus condominios grandes como una manzana de pueblo joven.

- Ya le dije a Jorge que lo se todo. Ya no estoy mas con El.

En ese momento Fernando se imagino la situación, ella reclamando algo como si de verdad tuviera algo que reclamar después de haberse metido con el compañero de trabajo de Jorge. El, negando a mas no poder lo sucedido y negándose a aceptar su error. Como debe de morir todo aquel que se afane de ser un pendejo de aquellos.

- ¿Fernando? ¿No me vas a decir nada?
- Mariella.. ¿y le contaste lo de nosotros?

Fernando estaba preocupado, no por temor a que puedan tener algún tipo de roce con Jorge debido a que sabia que con solamente levantar una mano lo partiría en miles de pedacitos que serian difíciles de unir, sino en el problema que se generaría en el trabajo, en el clima tenso que se viviría en el dia a dia luego de que alguien fuera de ese triangulo se enterara de lo sucedido entre ellos, aun asi escucho la respuesta de Mariella, que aunque no le creía, era la que el esperaba escuchar.

- No, no le he dicho nada. Le dije que no quería estar mas con el. Nada mas.
- Entonces, ¿Qué es lo que piensas hacer?
- Mira Fernando, en realidad quiero estar libre de todo, quiero tener tiempo para pensar en mi, mi relación ha sido harto complicada, creo que…

(Fernando interrumpió aquel monologo de manera grosera, medio alzando la voz, medio molesto… pensó que no era justo lo que estaba escuchando, desde el famoso “tiempo” con el que las chicas suelen safarte de su lado, hasta el tonito medio hipocriton que usan para sentirse importantes)

- ¿Qué me quieres decir Mariella? ¿Qué lo nuestro fue algo pasajero? ¿Qué no sentiste nada por mi? ¡no te entiendo!
- No Fernando, no es eso. Contigo me siento nose, muy bien, me siento querida, siento cositas en la barriga cuando me besas, cuando me abrazas, soy muy feliz a tu lado. Incluso mis amigas del nido quieren conocerte, quieren saber quien es ese chico de voz linda que me llama.
- Pero… entonces, ¿Qué vas a hacer? O mejor dicho… ¿Qué vamos a hacer?
- Lo que quiero es que me des un tiempo para pensar bien las cosas, para sacarme este problema de encima y asi poder estar bien contigo, sin que nadie nos moleste, además voy a aprovechar que esta semana viajo a Trujillo a una convención a la que me han invitado…

Fernando intuía que algo andaba mal, que algo raro estaba sucediendo, quizás ese fue el premio que recibiría por haberse ilusionado tan pronto, por creer que en la cabeza de Mariella solo existiría el de ahora en adelante, pero es difícil cuando en una mujer el cerebro y el corazón no coordinan, esas cosas hacen que piensen hacer algo y terminen haciendo otras cosas, Fernando solo tuvo que aceptar a regañadientes el tiempo solicitado, al final de todo no podía hacer mas, y asi se despidieron, el la llevo a su casa al promediar las 8 de la noche, se despidieron como amigos y como amigos terminaron hasta que ella regrese de su inoportuno viaje. Ella partió, lo dejo acongojado y pensando, tanto asi que las cosas en el trabajo le iban mal, ya no iba a la universidad y dejaba cosas para mañana, y fue asi que justo cuando mas necesitaba de alguien sono su celular y una voz conocida de una mujer conocida sono en el otro lado del celular:

- Alo ¿Fernando? Me siento triste, te extraño mucho, voy a ir la casa de mi papa hoy, quiero verte…

Era Diana, su Ex enamorada pidiéndole conversar en un momento que Fernando necesitaba hablar con alguien y ser escuchado… las cosas luego se saldrían de lugar.


Continuara…