
[Cuarta parte de esta historia que se esta convirtiendo en la competencia de los blogs de EL COMERCIO jajaja... disculpen el atrevimiento.]
Llegado el día jueves Fernando llego tarde a la oficina, el trafico terrible a consecuencia del viaje de promoción del colegio Newton lo retraso. Las mamas (que en realidad eran unas mama-citas) dejaban en sus 4x4 a sus hijitos de 16, pobrecitos, y los pocos policías que estaban allí ayudaban al caos general, Fernando transcurrió su día de labores sin ningún contratiempo salvo una llamada para el inesperada en ese entonces, era Diana, la “ex” Fernando que lo llamo para preguntarle como estaba, que le había pasado y que estaba haciendo…
- ¿Fernando?
- Hola Diana ¿Que paso?
- Nada, quería saber cómo estabas...
- Flaco, como siempre, aburrido de lo mismo en la chamba y cansado de la universidad, y tú ¿como estas?
- Uhmm, te extraño mucho…
Para Fernando ese “te extraño mucho” en otro tiempo hubiese sido una señal de aliento para él, una esperanza dentro de su vida, una luz al final del túnel… pero no más, Diana estaba de enamorada con Diego, un compañero del colegio de Fernando, que, a pesar de todo era un chico tranquilo.
- Mira Diana en estos momentos no puedo hablar, estoy trabajando y tengo mucho que hacer, hablamos luego ¿si?
- Uhmm, bueno, adiós.
- Bye cuídate. Click.
Esa llamada al parecer removió un poco los sentimientos de Fernando, lo dejo pensando. ¿Para qué lo llamo Diana? ¿Qué quería? Todas esas dudas serian disipadas después de un tiempo.
(…)
Cansado por el trajín del día, Fernando junto con sus compañeros se dirigieron a la cancha del Colegio de siempre para jugar futbol, obviamente estaba allí Mariellita, y claro, Jorge la acompañaba.
- Hola Mariella, ¿Que tal?
- ¡Hola Fer! … Fernando, Fernando.
- ¡Hola Fer! … Fernando, Fernando.
A Mariella se le había escapado la manera cariñosa de llamarlo a Fernando, ahí delante de todos, delante de Coquito…
- Y… ¿Ya comenzamos el partido?
- Si, ya de una vez. – dijo Jorge- vamos a jugar.
Durante el transcurrir del partido Fernando se sentía observado, y de vez en cuando también observaba a Mariella, su princesita como él la llamaba cariñosamente. Ese día Fernando jugo pésimo, se sentía muy cansado por que el trabajo si bien lo aburría, también lo cansaba mucho, al final del partido hablaron un poco todos juntos y luego se dirigieron a sus casas plan de 11 de la noche, cuando Fernando se dirigía a su casa manejando, quiso sacar una toalla de su maletín, pero grande fue su sorpresa cuando encontró dentro de ella un objeto extraño.
Era una foto. Mariella le había dejado una foto suya a Fernando. Y detrás una dedicatoria que decía:
- Si, ya de una vez. – dijo Jorge- vamos a jugar.
Durante el transcurrir del partido Fernando se sentía observado, y de vez en cuando también observaba a Mariella, su princesita como él la llamaba cariñosamente. Ese día Fernando jugo pésimo, se sentía muy cansado por que el trabajo si bien lo aburría, también lo cansaba mucho, al final del partido hablaron un poco todos juntos y luego se dirigieron a sus casas plan de 11 de la noche, cuando Fernando se dirigía a su casa manejando, quiso sacar una toalla de su maletín, pero grande fue su sorpresa cuando encontró dentro de ella un objeto extraño.
Era una foto. Mariella le había dejado una foto suya a Fernando. Y detrás una dedicatoria que decía:
“te dejo más de un beso para que no me olvides, tqm. Mariella.”
Aquel gesto de Mariella no hacía nada más que ratificar las sospechas de Fernando. Mariella también sentía algo por él, quizás no haya sido amor, quizás tampoco cariño, sino más bien solo haya encontrado en él una salida a sus problemas, una ilusión fortuita o una razón para vivir… Fernando sentía la necesidad de gratificar aquel gesto de cariño y al llegar a casa lo primero que hizo fue coger el teléfono y llamar a Mariella para decirle que el también la quería, que la foto estaba muy bonita, que los besos atrás de la foto tenían un olor a cereza muy agradable, que la guardaría debajo del tapasol de su auto rojo, que había encontrado una nueva ilusión que era ella, que… que todo.
- ¿Alo Mariella? ¿Cómo estás? Me encontré una sorpresita en mi maletín sabes...
- Jajaja... Fernando ¿te gusto la foto? Es la que más me gusta a mí...
- Esta preciosa Mariella, ahora soñare mas contigo… sabes tenemos que hablar, por que no salimos mañana al cine… Vamos a larcomar necesito verte y hablar contigo…
- Uhmm yo también quiero hablar contigo, está bien, nos encontramos allá que dices…
- No, mejor pasó por ti a las 5 que dices...
- Entonces te espero, me llamas cuando estés llegando para indicarte como llegar a mi casa…
- Genial, entonces hasta mañana princesa…
- Ok hasta mañana lindo. Un beso.
- Ok un beso para ti también. Click.
- Jajaja... Fernando ¿te gusto la foto? Es la que más me gusta a mí...
- Esta preciosa Mariella, ahora soñare mas contigo… sabes tenemos que hablar, por que no salimos mañana al cine… Vamos a larcomar necesito verte y hablar contigo…
- Uhmm yo también quiero hablar contigo, está bien, nos encontramos allá que dices…
- No, mejor pasó por ti a las 5 que dices...
- Entonces te espero, me llamas cuando estés llegando para indicarte como llegar a mi casa…
- Genial, entonces hasta mañana princesa…
- Ok hasta mañana lindo. Un beso.
- Ok un beso para ti también. Click.
(…)
Fernando llego puntual a la cita, recogió a Mariella en la puerta de su casa y se fueron rumbo a la avenida Larco por el Zanjon de la Vía Expresa, cuando llegaron Fernando la llevaba de la mano como si fueran enamorados, compraron las entradas para ver una película de dibujos animados, conversaron un rato y bajaron para comprar los snacks, había una cola de 5 personas y Fernando se puso a observar como un niño las cosas que se ofrecían allí, de repente Mariella se le acerco para decirle que solo compre una gaseosa y canchita salada por que no tenía hambre y de un momento a otro Fernando sintió la necesidad de tomarla por la cintura, a lo cual ella respondió colocando su mano derecha a la altura de su corazón, el, sentía como la respiración de Mariella se entrecortaba a la altura de sus labios, como la mirada de ella se desviaba hacia los labios de el como esperando que se fusionen en uno, el no pudo negarse a tremenda tentación y cerró los ojos, fue uno de esos besos que hacen que toda la gente que está a tu alrededor voltee a verte, y eso sucedió, era uno de esos besos que hacia sonrojarse a uno y excitarse al otro, eso también sucedió pero no estaba claro quien hizo uno o lo otro. Los besos de Fernando y Mariella se repitieron una y otra vez durante la función de las 5, en el estacionamiento del cine y durante el trayecto de regreso, grande seria la sorpresa de Fernando al enterarse de una noticia que lo dejaría estupefacto al día siguiente.
¿Continuara?

